23 de junio de 2014

¿Les leo un poemita que me gusta mucho?


De Denise León, en Templo de Pescadores (Córdoba, Alción Editora, 2013).

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9 de junio de 2014

Es mi blog y hago lo que quiero

Por ejemplo esto que me había propuesto no hacer: poner un poema mío. Y muchísimo más vergonzante: poner un poema escrito por mi hija de 7 años. Y qué, me encantó. Claro que le corregí las faltas de ortografía y la "ayudé" con los cortes de verso. Sólo eso. Pero juro que nunca le sugerí que escribiera. Ni poemas ni nada. Bueno, creo. Poemas no, eso seguro. Buen, basta. Acá van.

El de Amelia:

A veces con el agua no se escucha

A veces con el agua no se escucha
y bueno, qué se le va a hacer.
Ruidos de cadenas, de piletas
cuando se lavan las manos,
la bañadera y con el bidet.
Y bueno, decís qué de nuevo
y ahí por fin escuchás.

El mío:

Gestualidad del malestar difuso

El dedo toca apenas la garganta,
el inicio: es acá. ¿Qué?
Quema. Ligeramente. ¿Arde? No.
Hacia acá irradia.
Está acostumbrado al recorrido
de bajo las costillas: es acá.
¿Dolor? ¿Fuerte? Ni fuerte ni dolor
exactamente. A veces da la vuelta
así, y se conecta con acá. Éste es el punto.
Y después, claro, ya sabemos:
toda esta parte, perpetua inflamación.
Se siente como algo... así, un movimiento;
no es lindo, no. ¿Pura deixis?
Bueno. Perdón. ¿Cómo hacen todos
para no señalarse a cada rato
y explicar: me molesta acá y así?