¿"Ocupación / sin", mi bobe Henia, Helena una vez bajada del barco? No conocí mujer con más ocupaciones. No me hagan calentar.
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26 de julio de 2013
19 de junio de 2013
6 de mayo de 2013
15 de abril de 2013
À la recherche de los morochos tajantes
Voy a permitirme un exabrupto:
Imanol, Mick, Boris, Wassily, Sandro, Clive.
Y agradezcan que no pongo a mi mismísimo marido, que respeta la línea fisonómica.
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18 de marzo de 2013
Volvió Markson y me lleva de paseo
Cuando traducía La soledad del lector de David Markson, que publicó La Bestia Equilátera, cada día de trabajo era distinto. Porque la novela está compuesta de fragmentos que disparan y se disparan en todas direcciones, y una traducción íntima y responsable, me parece, pide que una corra un poquito, aunque se agite, detrás de cada uno de esos disparos. Así es que conocí nombres, obras y situaciones y revisité otros/as que ya conocía.
Bueno, la cosa es que ahora estoy traduciendo This is not a novel, también de Markson y también para La Bestia y también estructurada sobre este collage --o assemblage, como dice Markson-- de párrafos. Y hoy el paseo me llevó a reencontrarme con este cuadro de Turner que me encanta: Lluvia, vapor y velocidad. Imaginad: hay tren y lluvia, falta el café y caigo de rodillas.
Escribe Markson sobre el cuadro:
Bueno, la cosa es que ahora estoy traduciendo This is not a novel, también de Markson y también para La Bestia y también estructurada sobre este collage --o assemblage, como dice Markson-- de párrafos. Y hoy el paseo me llevó a reencontrarme con este cuadro de Turner que me encanta: Lluvia, vapor y velocidad. Imaginad: hay tren y lluvia, falta el café y caigo de rodillas.
Escribe Markson sobre el cuadro:
Una mujer llamada Mrs. Simon:
Que vio a un anciano en un tren sacar la cabeza por la ventanilla durante una
implacable tormenta de noviembre y dejarla allí fuera diez minutos completos.
Y
un año más tarde en la Royal Academy se topó con Lluvia, vapor y velocidad de Turner en exhibición.
Obviamente no pude detenerme (después me preguntan por qué tardo tanto en traducir un libro) y busqué la referencia de esta historia: parece que esta tal señora Simon había visto a Turner, un tiempo antes, en el tren, durante bestial tormenta eléctrica, saltando como loco ante el espectáculo, abriendo la ventanilla e instándola (a ella, a Simon; se ve que Turner hablaba con cualquiera como yo) a acercarse para ver el espectáculo.
La historia la leí en este ensayo de Jean Robert sobre el cuadro. No sé si será cierta pero, como se suele decir, se non è vera e ben trovata.
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14 de marzo de 2013
4 de marzo de 2013
Las cosas tienen movimiento
Un día fotografié esta casilla; al otro día no estaba más. Se la había llevado el temporal.
Ahora vuelvo a mirar la foto y veo que alguien me mira desde ahí. Recién ahora nos miramos, guardavidas. Yo creí estar fotografiando la casilla vacía.
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14 de febrero de 2013
15 de enero de 2013
30 de diciembre de 2012
25 de diciembre de 2012
7 de noviembre de 2012
30 de agosto de 2012
Para ustedes, chicos (II)
Cruzábamos Londres con Amelia en el primer asiento del piso de arriba del famoso colectivo rojo y doble, viendo pasar la ciudad casi como una proyección, y en el asiento de al lado iba esta pareja de jóvenes portorriqueños:
Ya sé que de ella no se ve más que el ángulo del brazo izquierdo, unos mechones de pelo por detrás de la cabeza de él y la cartera; pero a eso voy. Ése era su porcentaje de participación en la cháchara incesante con la que nos obsequió este joven durante 30 minutos.
Le saqué la foto porque no me bastó con mirarlo incrédula. Su voz sonaba y resonaba por todo el piso superior del colectivo, que pim que pam y que pim que pam, mientras que la voz de ella no se oyó nunca. Ella, cruzada de brazos, miraba por la ventanilla del costado. Ni siquiera por el gran vidrio de adelante. Muy pero muy de vez en cuando giraba la cabeza hacia su novio, que en una de esas ocasiones aprovechó para darle un beso y seguir hablando. Ni una sola vez reparó en la indiferencia de su compañera, ni pronunció el famoso "¿Me estás escuchando?" que suele atribuírsenos a las mujeres.
Simplemente era feliz en su propia salsa; y vaya si estaba entusiasmado: hablaba de su sueño de ser alguna vez productor musical. Como la lechera con el cántaro vacío, ya estaba pensando qué hacer con la plata que ganaría y la vida loca que llevaría cuando lo lograra. El monólogo fluctuaba entre dos vidas paralelas: la soñada y la real, en la que mi compañero de ruta se desempeñaba como mozo en un restaurante. Las anécdotas de estas dos instancias biográficas se enlazaban con bastante gracia, hay que decirlo. Yo nunca estaba segura de si lo que contaba había pasado en el restaurante o pasaría en un estudio de grabación. Todo era enunciado con la misma intensidad. Como por ejemplo esta frase que anoté, y que remató un largo relato indignado sobre un cliente descortés:
"Y él me dijo: quiero mi bacon very very crispy, get it?".
Bueno, finalmente me vengo a dar cuenta de que el muchacho sí tenía una audiencia atenta, conformada por mí. Mientras Amelia dormía sobre mis piernas lo escuché, lo fotografié y le tomé dictado.
Con razón no reclamaba atención.
Juro que me estoy dando cuenta de todo esto ahora, mientras lo escribo.
¡Plop!
Ya sé que de ella no se ve más que el ángulo del brazo izquierdo, unos mechones de pelo por detrás de la cabeza de él y la cartera; pero a eso voy. Ése era su porcentaje de participación en la cháchara incesante con la que nos obsequió este joven durante 30 minutos.
Le saqué la foto porque no me bastó con mirarlo incrédula. Su voz sonaba y resonaba por todo el piso superior del colectivo, que pim que pam y que pim que pam, mientras que la voz de ella no se oyó nunca. Ella, cruzada de brazos, miraba por la ventanilla del costado. Ni siquiera por el gran vidrio de adelante. Muy pero muy de vez en cuando giraba la cabeza hacia su novio, que en una de esas ocasiones aprovechó para darle un beso y seguir hablando. Ni una sola vez reparó en la indiferencia de su compañera, ni pronunció el famoso "¿Me estás escuchando?" que suele atribuírsenos a las mujeres.
Simplemente era feliz en su propia salsa; y vaya si estaba entusiasmado: hablaba de su sueño de ser alguna vez productor musical. Como la lechera con el cántaro vacío, ya estaba pensando qué hacer con la plata que ganaría y la vida loca que llevaría cuando lo lograra. El monólogo fluctuaba entre dos vidas paralelas: la soñada y la real, en la que mi compañero de ruta se desempeñaba como mozo en un restaurante. Las anécdotas de estas dos instancias biográficas se enlazaban con bastante gracia, hay que decirlo. Yo nunca estaba segura de si lo que contaba había pasado en el restaurante o pasaría en un estudio de grabación. Todo era enunciado con la misma intensidad. Como por ejemplo esta frase que anoté, y que remató un largo relato indignado sobre un cliente descortés:
"Y él me dijo: quiero mi bacon very very crispy, get it?".
Bueno, finalmente me vengo a dar cuenta de que el muchacho sí tenía una audiencia atenta, conformada por mí. Mientras Amelia dormía sobre mis piernas lo escuché, lo fotografié y le tomé dictado.
Con razón no reclamaba atención.
Juro que me estoy dando cuenta de todo esto ahora, mientras lo escribo.
¡Plop!
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19 de julio de 2012
En el avión
Amelia tiene un cuaderno y una caja de marcadores y dibuja. Una fila adelante, el nene israelí hace lo mismo.
Amelia hace un dibujo y escribe AMELIA. El nene hace un dibujo y escribe SHLOMO.
"Me gusta".
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26 de junio de 2012
25 de junio de 2012
Mujer bajo influencia
Antes tal vez tenía una pequeña idea y la agrandaba ("desarrollaba") para engalanar mi blog. Ahora tal vez tengo una idea mediana o con perspectivas de desarrollo pero la comprimo (y muchas veces la achico) para rellenar el timeline de Twitter.
¿Es esto bueno o malo (para el pueblo judío)? Estoy viendo.
En este momento soy, como Gena, una mujer bajo influencia, y no sólo bajo influencia de Twitter (buena estaría).
Buceando.
De vez en cuando asomo la cabeza y traigo un hipocampo, un pulpito, un alga; cosas para poner en la pecera.
¿Es esto bueno o malo (para el pueblo judío)? Estoy viendo.
En este momento soy, como Gena, una mujer bajo influencia, y no sólo bajo influencia de Twitter (buena estaría).
Buceando.
De vez en cuando asomo la cabeza y traigo un hipocampo, un pulpito, un alga; cosas para poner en la pecera.
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15 de junio de 2012
24 de mayo de 2012
¿Es la luna?
No, es el reflejo de la lámpara de papel en uno de esos cielos escenográficos que hubo la semana pasada, o la otra. Mi hijita Amelia anduvo fotografiando atardeceres por todas las ventanas de la casa.
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16 de abril de 2012
De chata figura, de amarga dulzura
En Durazno de Palermo presentamos los libros
junto a Luis Pereira y Horacio Fiebelkorn.
En Durazno del Sur vimos a Ana Prada saliendo de la ferretería. La saludamos y charlamos un rato.
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4 de marzo de 2012
Cosas que se sienten sólo los domingos
Cuando ME canta así, con esta vocecita que ME pone en "Memory Motel", me duele la sensación de que es alguien que existe, de quien estoy enamorada de verdad, con quien creo tener una enorme intimidad, y a quien nunca voy a conocer.
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