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16 de enero de 2012

Dulce no hacer nada


Yo al menos me doy cuenta de que empezaron las vacaciones cuando, con el viento raspándome los oídos, dejo que la vista suba flotando desde el libro y me pongo a pensar maneras precisas de nombrar, digamos, un sonido; por qué no existe algo como "thump" o "thud"; cómo incide en el ánimo ese ruido particular que hace una pelota de fútbol cuando es pateada en la arena, cerca del mar.

(Y leía a Claire Keegan, que encuentra maneras precisísimas).

5 de enero de 2012

Futurologando

A veces mis hijos me dicen cosas que en mi mente se traducen de inmediato a: "Cuando yo era chico/a...".


Por ejemplo hoy, Amelia: "Cuando me despierto me quedo muy callada tratando de ver si escucho el ruidito del teclado. Así sé si estás trabajando en tu escritorio o no".

4 de enero de 2012

La otra yo




Tengo un trabajo nuevo que logró extirparme de mi eterna silla frente a la computadora. Así aparezco en distintos lugares y distintas situaciones y por lo tanto ya no soy sólo la de la silla. Acá por ejemplo retratada por Patricia Parodi en el taller de Ernesto Pesce
Muy amablemente Patricia me regaló el retrato, ¡y ahora puedo verlo desde mi eterna silla! 

14 de noviembre de 2011

Hasta acá entiendo el funcionamiento de las cosas



El resto es magia.

12 de octubre de 2011

O el problema es mi falta de adaptabilidad

Ya lo advierte el Word: "Hacer coincidir con formato de destino".


Si estás todo el día usando el Word, bien podrías escuchar sus enseñanzas.

11 de octubre de 2011

´fetivamente

Adhiero esta vez a la afirmación de Rimbaud:


"Terminé por encontrar sagrado el desorden de mi espíritu".


O no sé, es medio un falso un consuelo.

7 de octubre de 2011

¡Qué habilidosa!

No sabré manejar, pero tipeo con un lápiz en la mano.



16 de septiembre de 2011

Cómo hacer cosas con la sombra


8 de septiembre de 2011

Para Wanda, recién aterrizada

 "¿Cómo sería cambiar
tan de repente como la luz del semáforo?"

                                      (James Schuyler)






Meter tu vida entera en un avión, flotar por encima del mar y de la tierra y volver a bajar y haber cambiado tanto.
Meter tu vida entera dentro de tu cuerpo, rodar, saltar y quedarte flotando en el cielo marrón, desarrollando músculos de todo tipo, y volver a bajar y haber cambiado.

(El cuadro se llama "Flotando" y es de Mariano Rodríguez Cevallos. Está expuesto ahora mismo en el salón donde hago yoga, que es en primer lugar galería de arte. No quiero que termine la muestra; ahora las clases de yoga son todavía mejores porque está "Flotando", al que mentalmente llamo "mi cuadrito". Supongo que tendría que comprarme el cuadro y ya. Y aprender de esa chica).


23 de agosto de 2011

12 de agosto de 2011

Memoria muscular


En mi primer "departamento de soltera" tenía un teléfono negro casi igual al de esta foto (que encontré mientras buscaba terminología telefónica precámbrica). Viví más de diez años con ese teléfono, que antes había sido el teléfono de mis abuelos. Y fue rara la sensación recién al ver la foto, porque pude sentir en el brazo izquierdo el peso exacto del auricular (¿receptor? ¿cómo se dice? eso buscaba) al levantarlo, y la resistencia del disco al hacerlo girar con el índice derecho. Era pesado el aparato, con una pesadez muy agradable. Ay, lo extraño. 854-1409.

29 de julio de 2011

Piacere, Natalia

Natalia Ginzburg:
mi nueva profesora de italiano


27 de julio de 2011

Vocabulario para unas lucecitas


Centellear, titilar, parpadear, relumbrar, fosforecer, reverberar, cintilar, fulgurar, chispear. 

2 de julio de 2011

Siete ideas arbitrarias que me acompañan desde la infancia

* que las Natalias son malas o cancheritas o excesivamente seguras de sí mismas (refutada por la experiencia pero recién en los últimos años).

* que las Guadalupes son lindas y/o tienen algo de especial.

* que los Martines y los Diegos son más aptos que el resto para ser mis amigos.

* que Claudia y Marcela son nombres de maestra (cuando bien sabemos que los nombres de maestra son Marta y Susana).

* que ser zurdo es siempre un plus, es mejor que no serlo (soy).

* que las fichas negras son mejores que las blancas.

*que los números impares son mejores que los pares.

26 de junio de 2011

La vida es vella

Voy en el tren, sentada del lado de la ventanilla. La señora que está a mi lado se levanta, y ocupa su lugar el chico que iba parado leyendo. De 19 o 20 años, y el libro está encuadernado en verde oscuro, como de biblioteca. Yo me había estado preguntando qué leería con esa concentración. Así que espío de inmediato: Suave es la noche. Me recorre una oleada de satisfacción. Creo que hasta abro la boca, quiero decírselo: oia, ésa es una de mis novelas favoritas de todos los tiempos. Aunque la leí hace tantos miles de años que no recuerdo de ella más que imágenes, escenas, olores, sensaciones físicas, lugares donde la leí. ¿Ves, me digo, que no hay más que esperar que el azar te regale estos raptos de contento? Un cielo celestísimo junto a la ventanilla, el tren que avanza a la altura de las copas de los árboles, el chico leyendo Tender is the Night. Me exalto: me gustaría contárselo a Fitzgerald.

Espío otro poco. A ver si recuerdo la parte por donde va... Y leo: "El hombre velludo de la botella le dirigió la palabra al salir del agua". Frunzo un poquito el ceño. Repito un par de veces --espero que mentalmente-- la frase mientras atravesamos copas de árboles. ¿No había otra opción de traducción, me pregunto, que el veSHudo de la boteSHa? Claro que el traductor debió ser español. El veiudo de la boteia molesta menos. Pero ¿y "peludo"? ¿No podía ser? ¿Remite demasiado exclusivamente al pelo de la cabeza?
Y así hasta llegar a Retiro y hacerme la última pregunta: ¿¿¿es posible que yo sea tan pero tan hinchapelotas???

14 de junio de 2011

Otro dibujito


Y otra teoría-sensación que nunca intenté explicarme o justificar con una mínima investigación etimológica: que la unión de la p con la l sirve mayormente para nombrar cosas felices. Empezando por la exPLosión liberadora que produce entre labios y paladar. El dibujo de esta unión siempre lo visualizo en cursiva, supongo que por esos dos aros, vueltas de montaña rusa, toboganes por fuera / hogar por dentro.


Pleno, plaza, placer,
pluvial, aplauso, planta,
pluma, pletórico, playa,
amplio, espléndido, plural,
plapla,
plum,
cataplum. 

8 de junio de 2011

Azar y zigzag



Que nunca falten en tu vida.
Que nunca falten en mi vida.


La z es ya un dibujo zigzagueante.
A mí me hace bien.

30 de mayo de 2011

I can't get no

Tengo esta dificultad (y no lo digo para hacerme la canchera, no me creo que en el fondo es algo bueno, que me diferencia, para mejor, de otros; no me creo que mi defecto es mi virtud): casi no puedo leer textos online. No puedo entrar en ellos, ni dejarlos entrarme. Me viene una ansiedad que es a la vez el miedo a que desaparezcan y el deseo de ver qué hay más abajo, más adelante, más atrás: de seguir haciendo click en lugar de detenerme sobre algo tan inamovible como un texto. 
Es muy similar a lo que me pasa con las papas fritas de McDonald's. Quiero tragarlas a velocidad para pasar a la siguiente, no siento el gusto, la textura es ilusión, solamente quiero más.

23 de mayo de 2011

Y éste es el propio Augustus


Interesting.

Un tiempo después, se "alaisecó":


¿Sí o no?


(¿"Laisequizó"?)

17 de mayo de 2011

No podría estar más de acuerdo




No es que me regodee en citar a mis hijos (al menos blóguilmente) ni que dé por hecho que los niños sólo dicen verdades y otras iluminaciones, pero la de mi hija esta mañana la celebré con sonrisa y cejas alzadas. Transcribo textualmente:


"Qué lindo es los días que no le pedís algo a alguien pero igual te lo da".