29 de julio de 2011

Piacere, Natalia

Natalia Ginzburg:
mi nueva profesora de italiano


27 de julio de 2011

Vocabulario para unas lucecitas


Centellear, titilar, parpadear, relumbrar, fosforecer, reverberar, cintilar, fulgurar, chispear. 

22 de julio de 2011

Salvando las distancias

Aunque son insalvables. Quisimos tanto a Lucian. Seguiremos queriéndolo.


 Sus durmientes



Los míos

21 de julio de 2011

La más solemne actividad

Hay un poema de Emily Dickinson que me sé de memoria hace un montón de años y que
siempre me pareció tan perfecto y doloroso que nunca había intentado traducirlo. La
métrica, la rima, las palabras exactas, ésas de cuatro sílabas... para mí en este caso no da
traducirlo sin métrica y sin rima. Pero con tampoco es tan posible. En estos días en que el  
poemita volvió a revolotearme en la cabeza como un mantra, finalmente hice el intento. Me 
salió una especie de tango espeluznante. Lo tiré a la basura (lo había escrito a mano). Lo 
pongo sólo en inglés:   


The Bustle in a House
The Morning after Death
Is solemnest of industries
Enacted upon Earth --

The Sweeping Up the Heart
And putting Love away
We shall not want to use again
Until Eternity --

3 de julio de 2011

El desenlace


Y finalmente ocurrió.
OK, Justo Navarro: ganaste.
Que lo disfruten.

2 de julio de 2011

Siete ideas arbitrarias que me acompañan desde la infancia

* que las Natalias son malas o cancheritas o excesivamente seguras de sí mismas (refutada por la experiencia pero recién en los últimos años).

* que las Guadalupes son lindas y/o tienen algo de especial.

* que los Martines y los Diegos son más aptos que el resto para ser mis amigos.

* que Claudia y Marcela son nombres de maestra (cuando bien sabemos que los nombres de maestra son Marta y Susana).

* que ser zurdo es siempre un plus, es mejor que no serlo (soy).

* que las fichas negras son mejores que las blancas.

*que los números impares son mejores que los pares.

26 de junio de 2011

La vida es vella

Voy en el tren, sentada del lado de la ventanilla. La señora que está a mi lado se levanta, y ocupa su lugar el chico que iba parado leyendo. De 19 o 20 años, y el libro está encuadernado en verde oscuro, como de biblioteca. Yo me había estado preguntando qué leería con esa concentración. Así que espío de inmediato: Suave es la noche. Me recorre una oleada de satisfacción. Creo que hasta abro la boca, quiero decírselo: oia, ésa es una de mis novelas favoritas de todos los tiempos. Aunque la leí hace tantos miles de años que no recuerdo de ella más que imágenes, escenas, olores, sensaciones físicas, lugares donde la leí. ¿Ves, me digo, que no hay más que esperar que el azar te regale estos raptos de contento? Un cielo celestísimo junto a la ventanilla, el tren que avanza a la altura de las copas de los árboles, el chico leyendo Tender is the Night. Me exalto: me gustaría contárselo a Fitzgerald.

Espío otro poco. A ver si recuerdo la parte por donde va... Y leo: "El hombre velludo de la botella le dirigió la palabra al salir del agua". Frunzo un poquito el ceño. Repito un par de veces --espero que mentalmente-- la frase mientras atravesamos copas de árboles. ¿No había otra opción de traducción, me pregunto, que el veSHudo de la boteSHa? Claro que el traductor debió ser español. El veiudo de la boteia molesta menos. Pero ¿y "peludo"? ¿No podía ser? ¿Remite demasiado exclusivamente al pelo de la cabeza?
Y así hasta llegar a Retiro y hacerme la última pregunta: ¿¿¿es posible que yo sea tan pero tan hinchapelotas???

25 de junio de 2011

Retiro lo dicho

Porque sigo leyendo a Pennac, y me cae tan bien que logró recordarme, o volver a enseñarme, lo  feo y vano que es hacerse la canchera y decir sacate la pipa para la foto y cosas por el estilo. Gallita de secundaria. Pennac fue muchos años profesor de secundaria.

Y en el libro que estoy leyendo ahora, Mal de escuela, dice entre otras cosas esto que me resulta muy exacto, me hace revivir la sensación, una sensación que sin embargo nunca había logrado articular:

"Fueran cuales fueran mis terrores infantiles al acercarse un dictado --y sabe Dios que mis profesores practicaban el dictado como una razia de ricos en un barrio pobre--, siempre sentí la curiosidad de su primera lectura. Todo dictado comienza por un misterio: qué van a leerme ahora?".

A Pennac le iba muy mal en los dictados, y a mí me iba muy bien. Pero a él le dictaban, le leían, textos mágicos, y a mí en el nunca lo suficientemente vilipendiado normal 4 me dictaban cosas malignas de tan horrendas. Aun así, con cada nuevo dictado yo renovaba la ilusión. Qué me van a leer, qué es lo que estoy escribiendo casi a ciegas?

17 de junio de 2011

Creo que descubrí un nuevo amigo literario


Se trata de este muchacho Daniel Pennac que, reflexionando sobre la lectura, dice por ejemplo:

"La virtud paradójica de la lectura consiste en abstraernos del mundo para hallarle un sentido".*

Bien pensado, ¿o no?
Lo que sí, Daniel, para la foto, podrías haber dejado la pipa un minuto sobre el escritorio. Quien dice pipa dice gato.




*En Como una novela, de Editorial Norma.

14 de junio de 2011

Otro dibujito


Y otra teoría-sensación que nunca intenté explicarme o justificar con una mínima investigación etimológica: que la unión de la p con la l sirve mayormente para nombrar cosas felices. Empezando por la exPLosión liberadora que produce entre labios y paladar. El dibujo de esta unión siempre lo visualizo en cursiva, supongo que por esos dos aros, vueltas de montaña rusa, toboganes por fuera / hogar por dentro.


Pleno, plaza, placer,
pluvial, aplauso, planta,
pluma, pletórico, playa,
amplio, espléndido, plural,
plapla,
plum,
cataplum.