4 de febrero de 2012

Quiero expresarlo así

"Me gustaría pensar que los objetos inanimados están sometidos a un ritmo distinto porque no tienen capacidad de pensar.
De una de las ramas de la higuera del patio, por ejemplo, estuvo colgada durante muchos años una escudilla oxidada. Tal vez un inquilino que falleció hace tiempo la arrojase alguna vez por la ventana de la planta alta y al caer fuese atrapada por las ramas. Cuando vinimos a vivir aquí, la escudilla ya estaba cubierta de óxido al otro lado de la ventana de la cocina. Cuatro, cinco años. Ni siquiera los fuertes vientos del invierno conseguían tirarla al suelo. Y resulta que la mañana de Año Nuevo estaba junto al fregadero de la cocina y vi con mis propios ojos cómo la escudilla caía del árbol. El viento no soplaba, ningún gato ni pájaro sacudió las ramas. Tan sólo unas fuertes leyes desconocidas para mí maduraron en ese preciso instante. El metal se deshizo y el cacharro cayó al suelo. Quiero expresarlo así: durante todos esos años vi un absoluto reposo en algo agitado durante todo ese tiempo por una corriente interior oculta."

Amos Oz, en Mi querido Mijael.


(Traducción de Raquel García Lozano; agradézcanle a ella las escudillas y los fregaderos. No, pero traduce muy lindo Raquel. Me encantan sus traducciones de Amos Oz. Además, andá vos a traducir del hebreo...).

3 de febrero de 2012

Ahora estoy entre los tres millones, ta?






Porque el poeta y editor uruguayo Luis Pereira cumplió su amenaza y publicó nomás en su editorial Civiles Iletrados esta antología de poemas que escribí entre el 90 y pico y 2009.  Es el libro más largo que tengo publicado: 90 páginas.


Estoy muy contenta, bó, porque soy una entusiasta uruguayófila.


Y el libro quedó relindo.


¡Vamo' arriba!

16 de enero de 2012

Dulce no hacer nada


Yo al menos me doy cuenta de que empezaron las vacaciones cuando, con el viento raspándome los oídos, dejo que la vista suba flotando desde el libro y me pongo a pensar maneras precisas de nombrar, digamos, un sonido; por qué no existe algo como "thump" o "thud"; cómo incide en el ánimo ese ruido particular que hace una pelota de fútbol cuando es pateada en la arena, cerca del mar.

(Y leía a Claire Keegan, que encuentra maneras precisísimas).

7 de enero de 2012

Lo del ruidito del teclado me llevó a este poema

De James Schuyler que traduje y será parte de un libro con poemas suyos.

"Desde el cuarto..."

Desde el cuarto de al lado
el amigable golpeteo
de una máquina de escribir eléctrica. 
Zumban moscas en el vidrio
de la ventana. Es la época
en que mueren. La casa
está pintada de gris. Los campos
se empelusan de
algodoncillo. Junto al
estanque, un castor roe
un árbol. Esos dientes, tan
filosos. El camino serpentea
colina abajo hasta llegar acá
después se aleja serpenteando.
El bosque está marrón.
El cielo es gris. Qué
silencio increíble en
esta colina rodea
el amigable golpeteo,
el zumbido de la muerte.

5 de enero de 2012

Futurologando

A veces mis hijos me dicen cosas que en mi mente se traducen de inmediato a: "Cuando yo era chico/a...".


Por ejemplo hoy, Amelia: "Cuando me despierto me quedo muy callada tratando de ver si escucho el ruidito del teclado. Así sé si estás trabajando en tu escritorio o no".

4 de enero de 2012

La otra yo




Tengo un trabajo nuevo que logró extirparme de mi eterna silla frente a la computadora. Así aparezco en distintos lugares y distintas situaciones y por lo tanto ya no soy sólo la de la silla. Acá por ejemplo retratada por Patricia Parodi en el taller de Ernesto Pesce
Muy amablemente Patricia me regaló el retrato, ¡y ahora puedo verlo desde mi eterna silla! 

23 de diciembre de 2011

Escenas de la vida cotidiana I


Esto es lo que pasa cuando finalmente se tiene un día (semi) libre: lo que en la mente se había concretado hace 6 meses de pronto aparece en el mundo tangible. Qué hacer sino apurarse a colgarlo, postearlo, twittearlo y so on, no?

(Es para ver así en chiquitito, lo puse en muy baja resolución porque si no tardo un día en subirlo).


12 de diciembre de 2011

Haciéndolo durar

Cuando fui a leer a El Ateneo me regalaron unas tarjetitas para cambiar por libros que yo ya había predestinado mentalmente a Jugar el juego de las formas, de mi ídolo entre ídolos Anthony Browne. 
Es una especie de autobiografía artística. Anthony se reunió con su hijo Joe (porque no podría, explica, escribir sobre él en primera persona) y le contó muchas cosas sobre su infancia, su juventud y, en especial, su relación con cada uno de sus libros. Cómo surgieron, cómo fueron avanzando, por qué terminaron siendo como son. Señala detalles que uno (yo) ya había notado y otros que no; cuenta el detrás de escena. 
El libro está lleno de ilustraciones de los diversos libros, que me hacen ir a releer a cada rato y desear tener todos los que no tengo.
Es un libro grande y en papel ilustración, con lo cual es pesado y se me clava en la panza cuando lo leo en la cama. Le tengo que poner un almohadoncito debajo. Esto, y el olor satinado que suelta, contribuye a crear una sensación de ritual cada vez que avanzo unas páginas. Y sí, voy avanzando de a mordisquitos, porque no quiero que se me acabe la golosina.
Acá está Anthony con su libro nuevo:




A él no se le clava en la panza porque tiene apoyabrazos.

1 de diciembre de 2011

Otras dos que me gustan

De David Markson:

"La definición de escritor de Thomas Mann. Alguien para quien escribir es más difícil que para otra gente".


"Un oficial de la Wehrmacht en el estudio de Picasso durante la ocupación de París, en referencia a una foto del Guernica: ¿Usted hizo esto?
A lo cual Picasso: No, lo hizo usted."


Muchos libros nuevos

Presenta Gog y Magog el miércoles que viene. Entre ellos el mío. Acá abajo el volante (¿vieron que "flyer" y "volante"  son la misma palabra? Ah, ¿ya se habían dado cuenta? Yo no sé si me había dado cuenta y me olvidé o si recién ahora me di cuenta. Me pasa mucho eso, últimamente.).