18 de marzo de 2013

Volvió Markson y me lleva de paseo

Cuando traducía La soledad del lector de David Markson, que publicó La Bestia Equilátera, cada día de trabajo era distinto. Porque la novela está compuesta de fragmentos que disparan y se disparan en todas direcciones, y una traducción íntima y responsable, me parece, pide que una corra un poquito, aunque se agite, detrás de cada uno de esos disparos. Así es que conocí nombres, obras y situaciones y revisité otros/as que ya conocía.
Bueno, la cosa es que ahora estoy traduciendo This is not a novel, también de Markson y también para La Bestia y también estructurada sobre este collage --o assemblage, como dice Markson-- de párrafos. Y hoy el paseo me llevó a reencontrarme con este cuadro de Turner que me encanta: Lluvia, vapor y velocidad. Imaginad: hay tren y lluvia, falta el café y caigo de rodillas.



Escribe Markson sobre el cuadro:


Una mujer llamada Mrs. Simon:
   Que vio a un anciano en un tren sacar la cabeza por la ventanilla durante una implacable tormenta de noviembre y dejarla allí fuera diez minutos completos.
   Y un año más tarde en la Royal Academy se topó con Lluvia, vapor y velocidad de Turner en exhibición. 

Obviamente no pude detenerme (después me preguntan por qué tardo tanto en traducir un libro) y busqué la referencia de esta historia: parece que esta tal señora Simon había visto a Turner, un tiempo antes, en el tren, durante bestial tormenta eléctrica, saltando como loco ante el espectáculo, abriendo la ventanilla e instándola (a ella, a Simon; se ve que Turner hablaba con cualquiera como yo) a acercarse para ver el espectáculo.
La historia la leí en este ensayo de Jean Robert sobre el cuadro. No sé si será cierta pero, como se suele decir, se non è vera e ben trovata.

14 de marzo de 2013

This is what I mean. A veces.



Patrick Caulfield, "Bathroom Mirror."

4 de marzo de 2013

Las cosas tienen movimiento


Un día fotografié esta casilla; al otro día no estaba más. Se la había llevado el temporal.


Ahora vuelvo a mirar la foto y veo que alguien me mira desde ahí. Recién ahora nos miramos, guardavidas. Yo creí estar fotografiando la casilla vacía.

14 de febrero de 2013

11 de febrero de 2013

Sandro apunta

Sigo ejercitándome con el italiano (¿ya dije que me produce una intensa felicidad sensorial? Gustativa, casi.)
Vuelvo con Sandro Penna, pero esta vez son unos textitos autobiográficos publicados en un libro que se llama Un po' di febbre. El cuento que da título al libro me encanta, y es mi próximo objetivo. En verdad este libro ya está traducido al castellano (Algo de fiebre, Pre-textos) por un poeta español, Luis Antonio de Villena, sobre el que me estuvo contando un poco mi nuevo amigo vía Twitter Fabricio Tocco (@chiquidebachin). No pude acceder a la traducción de Villena, pero sí conté con la colaboración de Fabricio y de mi súper-profesora de italiano, Claudia Delpino, para sobrellevar una frase particularmente peliaguda. 
Bueno; tanta aclaración para pasar a transcribir dos parrafitos miserables, dirán ustedes. Y la razón que tienen. Me callo.






Apunte triste

   Conversación con el muchacho que dice tener diecisiete años. Tiene el aspecto de un chico de catorce, y además... ese otro aspecto – se me revela tras las primeras palabras. Pero él no sabe nada por ahora. No sabe que no alcanza el hecho de haber tenido una aventura, que me cuenta, para salvarlo. Sin embargo siento en él la resistencia más fuerte; como si fuera a atacarlo. Vuelvo a mirar a los otros muchachos: su masculinidad sólida y natural, que cede generosamente. Él, que es ya la planta que veo, y no otra, y que crecerá como yo sé y de ninguna otra manera, él en cambio ahora se aferra a su sexo verdaderamente como el náufrago a la roca. Pero no sabe nada.

Apunte

   Está frío y nublado. Entro en una lechería; enseguida un muchacho calienta la leche para mí. En la caja la dueña lee absorta. Se está en silencio, incluso si el muchacho va y viene por el local. Después entra un hombre y habla, hablará siempre. De su pan, de la leche que quiere en abundancia, del cansancio, de su edad. Y no sólo de él. “Estás bien acá, calentito. Si todavía anduvieras con las ovejas, allá arriba, entre la nieve... Pero ahora, en invierno, ya no estarías en la montaña”. “Pastorcito”, me digo del muchacho, y lo miro. Miro si se ofendió. Pero él se acerca al vidrio largo y vacío de la puerta, abre la guía telefónica y la hojea, lentamente.
   El peón calla, veo su pan amarillo deshecho, el pelo gris, la piel curtida por el viento. También él me da la espalda. Y vuelvo a quedar solo con la cajera, que no existe, doblada sobre la lectura. El muchacho pasa lento las páginas frente al vidrio de la puerta. En la calle empieza a nevar.

6 de febrero de 2013

Rápida y furiosa

Siri Hustvedt que no es particularmente mi taza de té cita en su novela The Summer Without Men este haiku de Ron Padgett. Ron Padgett era amigo de Joe Brainard que es el de I Remember (libro que alguna vez pensé en traducir y al final no) y los dos fueron amigos de mi amigo James Schuyler. Fueron medio la segunda generación de ese grupo que se llamó la escuela de Nueva York.
El poema es como un hachazo, es puro efecto. Lo puse en Facebook con una posible traducción y varios se animaron a otras versiones. Van todas (espero que ninguno de los traductores se moleste por verse incluido. El que no quiera estar me dice y lo saco).

That                                                      Uy,                                                    
was fast.                                               qué rápido.
I mean life.                                            La vida, digo.

Ron Padgett                                          (Mi versión)


qué fue eso?                                         Pasó
ah, la vida.                                            rápido, ¿no?                                          
                                                            La vida.                                            
(Alejandra Ventura)                          
                                                           (Martín Schifino)

ESO                                                   Eso
fue rápido.                                          pasó rápido.
La vida, digo.                                     Quiero decir: la vida.

(Verónica Pascual)                             (Jorge Ariel Madrazo)


Qué rápido                                        ¡Guau! ¿Qué
ha sido.                                              fue?
La vida, digo.
                                                         (Mark Dow)
(María Quevedo)

Che,                                         Pasó
qué rápido                                a toda velocidad.            
pasó la vida.                             La vida, digo.
                                                       
(Ezequiel Zaidenwerg)            (Liliana García Carril)
                                                     

Faaa
pasó re rápida.
O sea, la vida.

(Cristian De Nápoli)

15 de enero de 2013

Estoy acá con Patti


30 de diciembre de 2012

Verano


29 de diciembre de 2012

La no germinación del poroto

¿Será o no será que tuiter "me roba" posibles poemas? ¿Que descargo ahí de inmediato imágenes o ideas que, si no fuera por esa intemperie precipitada, podrían llegar a dar florcita?

Que porque lo dico non lo faccio. Ya está dicho, ya está hecho y a otra cosa.

La frase original que da nombre a este blog decía "Se lo dico non lo faccio, se lo faccio non lo dico. Se vuoi veramente qualcosa, mettila per iscritto"*. La leí hace muchos años, si no me equivoco, en una novela "para jóvenes" del escritor cubano Joel Franz Rosell sobre la que tenía que hacer un informe de lectura. Me había gustado la novela, de la que nunca recordé el nombre hasta recién, que acabo de encontrarla en el blog arriba linkeado (ya que estamos, veo que a pesar de mi informe favorable finalmente no la publicó Sudamericana sino Edelvives; aunque vaya uno a saber cómo fueron las cosas -- el informe lo habré hecho entre 1999 y 2000). Y me había gustado la frase; tanto que la recordé hasta el momento de abrir este blog (porque no, no la había messo per iscritto). Claro que le frase no se refería a "hacer" como escribir. O por qué no. No andes boqueando que en eso se te va a ir el impulso ejecutivo. Escribilo en un papelito y dedicate a hacer. 

No andes tuiteando que en eso se te va a ir el impulso ejecutivo. Escribilo en un papelito, que en este caso eso es hacer.

* Si lo digo no lo hago, si lo hago no lo digo. Si querés verdaderamente algo, ponelo por escrito.





(Las casualidades que adoro adorar: Joel Franz Rosell tiene un libro que se llama, justamente, El pájaro libro. Tuit, tuit, pío, pío.)

25 de diciembre de 2012

Declaración de intenciones

Che, pobrecito mi blog. Pero no lo abandoné, eh?


En cualquier momento vuelvo.