14 de septiembre de 2010

Peligro: derrame de kitsch sobre costas mentales

Una cosa que a veces me pregunto es por qué podemos tolerar y hasta disfrutar una canción muy salame si dicha canción nos lleva, por unos minutos, de vuelta hasta una escena del pasado (una escena agradable, claro) y nos permite sentir un milímetro de lo que sentimos en esa ocasión, pero no pasa lo mismo con un texto, un poema digamos, muy malo, que en algún momento nos gustó o nos emocionó o significó algo especial para nosotros. ¿Tendrá que ver con una oposición del tipo sensorial versus intelectual? No creo, pero no sé.
Ejemplo: a los diez años tenía pegado en mi pared algo que entonces se llamaba "postercito" -- esa especie de papel entelado o tela papelada con alguna inscripción -- con el poema Hagamos un trato de Mario Benedetti. Me lo había regalado mi mejor amiga y las dos nos lo sabíamos de memoria y era como un tratado de nuestra amistad. La situación, si la pienso, me sigue pareciendo linda. El poema en cambio me hace rebotar la vista si intento entrarle.
Ahora: encuentro en youtube este video donde un cantante español canta esta canción que en el viaje de egresados de séptimo grado, en el micro hacia Villa Carlos Paz, interpretábamos a voz en cuello, abrazados, con mis compañeros de la primaria. Hasta ahora no recordaba ni que el cantante era Camilo Sesto ni exactamente cómo era la canción; solamente un cierto lineamiento melódico y algunos conglomerados aislados de palabras. Pongo play y quedo fascinada.



Para posibilitar un estudio más exhaustivo del problema, copio a continuación el postercito:

Hagamos un trato
Si alguna vez adviertes que te miro a los ojos
y una veta de amor reconoces en los míos,
no pienses que deliro;
piensa solamente que puedes contar conmigo.

Si otras veces me encuentras huraño sin motivo
no pienses que es flojera,
piensa solamente que puedes contar conmigo.

Pero hagamos un trato,
yo quisiera contar contigo,
es tan lindo saber que existes,
uno se siente vivo.

Y cuando digo esto
no es para que vengas corriendo en mi auxilio,
sino para que sepas
que tu siempre puedes contar conmigo.

15 comentarios:

Adriano dijo...

este poema se lo regalé a una candidata, al parecer el lugar de la poesía en mi vida entonces. La música parece ser otra cosa, es cierto, uno puede acercarse un poco más sin sufrir el rebote. También aceptamos letras de canciones que bué, solas, son imposibles.

paniagua dijo...

Estás hablando del triunfo de la música y del canto. Ese poema de Benedetti, cantado, sería un triunfo.

Anónimo dijo...

La veta de amor sería como una catarata? Y la flojera! No lo recordaba así a Benedetti.
Mi póster decía: "No camines delante mío, puede ser que no te siga. No camines detrás mío, puede ser que no te guíe. Camina a mi lado y sé mi amigo". Así, delante mío y no delante de mí... etc. Ah! y tenía un perro collie.
Nora

Laura Wittner dijo...

un triunfo, paniagua, vos decís? no lo veo.

adriano, es cierto, pero también... viste que hay letras que como poemas serían un bodrio pero que con la música que las acompañan se llevan tan bien que resultan hermosas? me encanta cuando la parte fónica, digamos, de una letra de canción te ofrece justo los sonidos que tenías ganas de producir sobre esa melodía en particular. me pasa por ejemplo con "imitation of life" the r.e.m. y con un par del disco nuevo de drexler. por decir lo primero que se me ocurre. aunque justo se me ocurrieron letras que además están buenas.

nora, ese postercito también lo tuve.
ahora el collie, qué perro demodé, no?

Loli dijo...

estuve pensando mucho en la pregunta que deja este post.
Hoy, mientras me bañaba, estrené una botellita de un shampoo que no usaba desde un viaje que hice con juan en el 2003.
El perfume me trasladó, inmediatamente a aquellas hermosas playas.
Ahí tuve la siguiente revelación: la diferencia está en que la canción (sea de quien fuere) depende, primordialmente, de un sentido. Así como los olores.
La lectura e interpretación van mucho más allá de lo sensorial. Es mucho menos instintiva.
La canción de Camilo sesto es el ruido que te recuerda a tu viaje.
El "perfume" del shampoo Dove azul, es el olor que me lleva hasta la playa con Juan.

Ni en 7mo, ni hoy, escuchás esa música.
La oyen tus oídos.

El poema de Benedetti no es "visto" por tus ojos, sino leído por tu cerebro tanto mayor que aquel que lo miraba en el postercito.

Laura Wittner dijo...

sí, loli, lo que decís va por el carril de sensorial versus intelectual...
de todas maneras creo que la música, como dicen de una linda sonrisa, "abre puertas". así también creo que un poeta sin oído siempre está en desventaja.

Jorge Fondebrider dijo...

Laura, cambia de analista.

Laura Wittner dijo...

decís que disfrutar con camilo sesto y sus bailarinas de raso es patología psiquiátrica?

Jorge Fondebrider dijo...

Primero, mal gusto. Lo de patología psiquiátrica te lo va a contestar el analista nuevo cuando cambies.

Laura Wittner dijo...

no, jorge, justamente lo que digo es que no es "gusto", ni antes ni ahora. yo en esa época escuchaba progresiva nacional.

Jorge Fondebrider dijo...

Entonces, es un caso grave, Laurita. Aunque si lo tuyo era Vivencia o Pastoral, casi que prefiero a Camilo Sesto.

ale dijo...

ayer mientras escuchaba un reportaje que matías martin le hacía a vicentico me acordé de vos, y de este post en particualr porque decía que le gustaba Camilo Sesto.... mirá si se le gusta a Vicentico shastá!

Creo que para Camilo todo pudo haber sido distinto si en lugar de Sesto se hubiera llamado Sexto. Como que el Sesto siempre me lleva al Sesssssto, y ahí sí que no da.

interesante reflessión para irme a dormir.

besos lau!

ale ventura

Laura Wittner dijo...

o al menos camilo cesto, no?

fonde, ahí tenés, a vicentico también le "gusta".

Jorge Fondebrider dijo...

¿Y desde cuando el gordo grasa ése es sinónimo de autoridad? Mirá, Laurita, convencete: todos estos tipos que quisieron traer el Caribe al Río de la Plata son unos pelotudos. Y ésta es una observación objetiva.

marlboroblog dijo...

A mi la Champions Liga me hace llorar. Me encanta este blog, me lo favoriteo.