23 de diciembre de 2011

Escenas de la vida cotidiana I

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Esto es lo que pasa cuando finalmente se tiene un día (semi) libre: lo que en la mente se había concretado hace 6 meses de pronto aparece en el mundo tangible. Qué hacer sino apurarse a colgarlo, postearlo, twittearlo y so on, no?

(Es para ver así en chiquitito, lo puse en muy baja resolución porque si no tardo un día en subirlo).


12 de diciembre de 2011

Haciéndolo durar

Cuando fui a leer a El Ateneo me regalaron unas tarjetitas para cambiar por libros que yo ya había predestinado mentalmente a Jugar el juego de las formas, de mi ídolo entre ídolos Anthony Browne. 
Es una especie de autobiografía artística. Anthony se reunió con su hijo Joe (porque no podría, explica, escribir sobre él en primera persona) y le contó muchas cosas sobre su infancia, su juventud y, en especial, su relación con cada uno de sus libros. Cómo surgieron, cómo fueron avanzando, por qué terminaron siendo como son. Señala detalles que uno (yo) ya había notado y otros que no; cuenta el detrás de escena. 
El libro está lleno de ilustraciones de los diversos libros, que me hacen ir a releer a cada rato y desear tener todos los que no tengo.
Es un libro grande y en papel ilustración, con lo cual es pesado y se me clava en la panza cuando lo leo en la cama. Le tengo que poner un almohadoncito debajo. Esto, y el olor satinado que suelta, contribuye a crear una sensación de ritual cada vez que avanzo unas páginas. Y sí, voy avanzando de a mordisquitos, porque no quiero que se me acabe la golosina.
Acá está Anthony con su libro nuevo:




A él no se le clava en la panza porque tiene apoyabrazos.

1 de diciembre de 2011

Otras dos que me gustan

De David Markson:

"La definición de escritor de Thomas Mann. Alguien para quien escribir es más difícil que para otra gente".


"Un oficial de la Wehrmacht en el estudio de Picasso durante la ocupación de París, en referencia a una foto del Guernica: ¿Usted hizo esto?
A lo cual Picasso: No, lo hizo usted."


Muchos libros nuevos

Presenta Gog y Magog el miércoles que viene. Entre ellos el mío. Acá abajo el volante (¿vieron que "flyer" y "volante"  son la misma palabra? Ah, ¿ya se habían dado cuenta? Yo no sé si me había dado cuenta y me olvidé o si recién ahora me di cuenta. Me pasa mucho eso, últimamente.).


30 de noviembre de 2011

Nuevecito


(Tanto que todavía no lo tuve en mis manos).
La foto es de Luciana Betesh.
La edición, de Gog y Magog.

23 de noviembre de 2011

Chucherías

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21 de noviembre de 2011

Que West, que East y que patatín y que patatán



Las direcciones neoyorquinas siempre me resultan un obstáculo para traducir.
Ni hablar si es poesía.
Hoy por suerte no es.

17 de noviembre de 2011

Me encanta el título


que le puso la Bestia Equilátera al libro de Michael Holroyd que traduje hace unos meses. Un buen epígrafe podría haber sido (aunque en contexto no tiene nada que ver) la primera oración de Jardín junto al mar de Mercé Rododera:


"A mí siempre me ha gustado saber las cosas que le ocurren a la gente, y no es que sea metomentodo..."

Le encanta a Holroyd saber las cosas que le pasan a la gente, sí que es un metomentodo -- bueno, un metesentodo (¿acento?) -- y encima le sale bárbaro escribirlo. 


Este libro tiene muchos artículos (seleccionados, cuándo no, por Matías Serra Bradford): en algunos se escriben vidas, en otros se escribe sobre cómo se escribió cierta vida y en otros, más teóricos, se escribe sobre escribir vidas en general: cómo, para qué, es bueno o malo, mejor que, peor que. Y es un libro que te hace desear: desear leer a todos esos escritores de los que se cuentan cosas, y de cuyas novelas se comentan partes que, al menos en palabras de Holroyd, te hacen pensar que fueron escritas para vos, y cómo que todavía no las descubriste, y si sí las conocías, cómo que no las volviste a leer en los últimos años.


Y además, ¿no está buena la tapa?

14 de noviembre de 2011

Hasta acá entiendo el funcionamiento de las cosas

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El resto es magia.

9 de noviembre de 2011

Un brillito biográfico: To begin at the beginning



Cuando era young and easy under the apple boughs y limpiaba mi casa los sábados a la mañana o hasta, a veces, los sábados a la noche, lo hacía musicalizada por extremos así: I'm Free en versión de los Soup Dragons o Dylan recitando bajo su bosque lácteo, que tenía en cassette.


Ay, qué adolescente cool, gestualizando con la escoba al ritmo del subeybaja enunciativo de su ídolo de bucle en la frente.


Hoy volví a escuchar ese comienzo después de tantos años.

7 de noviembre de 2011

Otros hilos del tejido

Entre frases como las que puse antes, además de las citas y nombres sueltos que les dije, y de ir tirando posibilidades para escribir una novela, Markson incluye una y otra vez la información: "XXX era antisemita". Siendo XXX, entre otros, Yeats, Bernard Shaw, Santo Tomás de Aquino, Chopin, Voltaire, Cummings, Henry James, Wallace Stevens, F. Scott Fitzgerald, Stravinsky, San Agustín, Séneca, Roald Dahl, Degas, Quintiliano, Chejov, Cicerón, Marx.


Ay, Roald Dahl. Como diría Holden, that killed me.

4 de noviembre de 2011

Tweet ma non troppo

Éste era David Markson, que es el señor a quien traduzco en estos días. La novela que estoy traduciendo se llama Reader's Block y está escrita con un sistema de apuntes, casi anotaciones hechas en libretas u hojas sueltas a medida que se vive y se lee y se especula sobre qué y cómo escribir. A veces pone nombres sueltos, nomás, o nombres encadenados, o partes de citas no se sabe de quién, así que hay mucho gugleo en esta traducción y así también voy recogiendo frutos inesperados. Algo que me llama mucho la atención de este libro es que permanentemente imagino estar ante posteos de Facebook o, más todavía, de Twitter. Claro que por acumulación y una sutil manera de entretejer, estas notas sueltas no están finalmente nada sueltas y después de un rato se empieza a ver el dibujo en el tapiz. 
Y además pienso que a Markson no le habría hecho ninguna gracia mi apreciación sobre Twitter y Facebook. Fue algo así como un escritor de escritores y no me lo imagino posteando absolutamente nada. Casi supongo que debía escribir a mano.
Murió el año pasado.
Copio algunas partecitas sabrosas:

   "San Agustín dijo que su primer maestro fue también la primera persona que había visto en su vida capaz de leer sin mover los labios.

(...)


   A pesar de décadas de autoanálisis, Freud siempre sintió tanto temor a perder los trenes que llegaba a la estación hasta una hora antes del horario de partida.

(...)

   Sartor Resartus de Carlyle fue mordazmente maltratado por los críticos. Cuando se hizo famoso, Carlyle lo hizo reeditar. E incluyó las reseñas como apéndice.

(...)

   No puedo ni pronunciar esa inmundicia.
   Dijo Wallace Stevens de la palabra útero en un poema.

(...)

   Hölderlin estuvo loco, si bien de modo inofensivo, por más de treinta y cinco años. Con frecuencia improvisaba al piano extrañas melodías durante horas, o cantaba en lo que parecía una combinación indescifrable de latín, griego y alemán.

   Nietzsche tocaba el piano sin parar en sus propios nueve años de locura. Una vez, por lo menos, con los codos.

(...)

   Mary Shelley tenía diecinueve años cuando terminó Frankenstein.


(..)

   Nuestra vida no es más que una batalla y una estadía en tierra extraña.
   Dijo Marco Aurelio.

(...)

   Henry James tomó clases pagas para aprender a andar en bicicleta.  

(...)

    ¿Ha sido convincentemente demostrado que Silvia Plath no esperaba que su suicidio fuera un éxito?

(...)

   Eliot fue virgen hasta que se casó a los veintiséis.
   Y posiblemente de allí en adelante."

A mí me toca en un par de semanas

De este ciclo me tientan todas las fechas. 
Además coordinado por el gran poeta y gran traductor Jorge Aulicino.






28 de octubre de 2011

Apareció la aparición

Me dio miedito cuando lo traducía y me lo vuelve a dar ahora al releerlo. De este libro de Robert Aickman que acaba de publicar Edhasa yo sólo traduje un cuento, que es justamente el que da título al libro. Los otros 8 los tradujo Agustín Pico Estrada, y el prólogo y la selección los hizo Matías Serra Bradford, experto avistador de rarae aves literarias.
Para mí está buenísimo. No es sólo que Aickman escriba "de miedo": es la extrañeza formal, me parece, lo que remueve la tierra y fertiliza ese suelo de inquietud sobre el que se apoyan sus relatos.
Copio un parrafito que para mí está entre las cumbres de "mi" cuento, y que no es demasiado "spoiler":


"Día tras día, noche tras noche, me quedaba tendido durante horas en la gran cama de mi madre, con la cabeza entre sus pechos y la lengua suavemente extendida, como en la primera infancia. El cuarto estaba perfumado, la cama estaba perfumada, su camisón estaba perfumado, ella estaba perfumada. Para un niño, esto delineaba la idea de Paraíso. ¿Quién quiere cualquier otro? El cuerpo de mi madre, además de ser tan moreno, era más suave, en toda su extensión, que el de ninguna otra persona, y más dulce que lo físico y efímero, diferente y totalmente superior. Su cabello oscuro y abundante, con perfume propio, caía sobre mí, como en Oriente".

17 de octubre de 2011

Word me advierte y Google me reprende


Edward Gorey. A quien alguna vez me propuse investigar, y después... ¡me olvidé!
Estas cosas pasan todo el tiempo. Lamentable.

12 de octubre de 2011

O el problema es mi falta de adaptabilidad

Ya lo advierte el Word: "Hacer coincidir con formato de destino".


Si estás todo el día usando el Word, bien podrías escuchar sus enseñanzas.

11 de octubre de 2011

´fetivamente

Adhiero esta vez a la afirmación de Rimbaud:


"Terminé por encontrar sagrado el desorden de mi espíritu".


O no sé, es medio un falso un consuelo.

7 de octubre de 2011

Gigantes lentos

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¡Qué habilidosa!

No sabré manejar, pero tipeo con un lápiz en la mano.



3 de octubre de 2011

Desambiguación. Real Academia Infantil.

Perdón. Me resisto pero de vez en cuando mi hija (4 y medio) y su conciencia lingüística me llevan a infringir mis propias normas.


Recién, camino al jardín:


" 'Claro' quiere decir dos cosas, ¿viste? Cuando un color casi no se ve y cuando decís que entendiste, que vas a hacerlo' ".


Es que me encantó. 

29 de septiembre de 2011

¡Oh, por Saint Hildegard of Bingen (Santa Hildegarda de Bingen)!


No puedo creer que yo traducía antes de Internet, y que cuando aparecían citas, siglas, nombres que no conocía los anotaba en un cuaderno para "investigarlos" en bibliotecas o preguntar a conocidos. 
No me siento de otra época: ¡me siento de otro planeta!
(Lo raro es que tengo la sensación de que traducía mucho más rápido que ahora. Para bien o para mal, una confiaba en su criterio).

28 de septiembre de 2011

Sábado, plan rombo


Ma grazie a Dio...

Habemus Nannem*


*(suponiendo que "Nanni" sea de la tercera en -is; en fin). 

27 de septiembre de 2011

Seguro en el top 5

De peores películas que vi en mi vida. Fue hace dos meses. No era un buen día. Claro que no ayudó la versión bajada de Internet traducida con Google que nos ofreció el Savoy -- buen, Arteplex. La imagen borrosa hasta la adivinanza y los locos subtítulos lejos de toda convención lingüística.
Pero de todas formas, desde mi punto de vista, esta peli no tiene salvación. Despierta una violencia inusitada. A esos monjecitos que ven ahí uno los quiere ver acribillados, decorando la nieve con su sangre, cosa que ellos mismos temen todo el tiempo pero tarda tanto, tanto en suceder. No; en vez de reventar los monjes cargan leña, lavan los platos y a cada rato rompen en un cántico religioso que uno debe soportar entero, porque la elipsis no es una opción cuando de cantarle a Dios se trata.


De verdad, creí que me desintegraba de aburrimiento.


Ahora: lo curioso es que cada vez que comento esto aparece quien me dice: "A mí me encantó".
Y ahí, claro, es cuando empiezo a dudar de mí misma.

19 de septiembre de 2011

Un brillito biográfico: 109




Volvía del centro con el aire entrando por la ventanilla: pensaba un cuento entero y lo anotaba en cuanto llegaba a casa. De noche me tocaba el interno 25, decorado con lenguas rollingstone hechas de foquitos rojos, musicalizado con Happy a volumen festivo (hoy se llamaría irrespetuoso). Me acuerdo perfecto de la cara del chofer del interno 25.  

16 de septiembre de 2011

Cómo hacer cosas con la sombra


15 de septiembre de 2011

A veces se me desmorfologiza una palabra







                ¿Y? ¿Racimo' o no racimo'? ¡Vamo', che!

8 de septiembre de 2011

Para Wanda, recién aterrizada

 "¿Cómo sería cambiar
tan de repente como la luz del semáforo?"

                                      (James Schuyler)






Meter tu vida entera en un avión, flotar por encima del mar y de la tierra y volver a bajar y haber cambiado tanto.
Meter tu vida entera dentro de tu cuerpo, rodar, saltar y quedarte flotando en el cielo marrón, desarrollando músculos de todo tipo, y volver a bajar y haber cambiado.

(El cuadro se llama "Flotando" y es de Mariano Rodríguez Cevallos. Está expuesto ahora mismo en el salón donde hago yoga, que es en primer lugar galería de arte. No quiero que termine la muestra; ahora las clases de yoga son todavía mejores porque está "Flotando", al que mentalmente llamo "mi cuadrito". Supongo que tendría que comprarme el cuadro y ya. Y aprender de esa chica).


5 de septiembre de 2011

Qué me contursi

¿Sabía usted que el azafrán se obtiene de una flor llamada crocus sativus, o "flor de azafrán"? Yo me vengo a enterar hoy traduciendo un poema de James Schuyler, mi principal profesor de botánica. Que a cada rato me manda a googlear flores y plantas para saber de qué estamos hablando.




El azafrán se hace con esos cositos amarillos que están en el centro:


Es posible que sea de esas cosas que saben casi todos menos yo, pero bueno.


23 de agosto de 2011

12 de agosto de 2011

Memoria muscular


En mi primer "departamento de soltera" tenía un teléfono negro casi igual al de esta foto (que encontré mientras buscaba terminología telefónica precámbrica). Viví más de diez años con ese teléfono, que antes había sido el teléfono de mis abuelos. Y fue rara la sensación recién al ver la foto, porque pude sentir en el brazo izquierdo el peso exacto del auricular (¿receptor? ¿cómo se dice? eso buscaba) al levantarlo, y la resistencia del disco al hacerlo girar con el índice derecho. Era pesado el aparato, con una pesadez muy agradable. Ay, lo extraño. 854-1409.

10 de agosto de 2011

De qué color fue tu primer pensamiento de hoy

Qué lindo, acercándome otra vez a Jimmy Schuyler, trabajando en un libro sólo con poemas suyos. Joubert fue un ensayista francés del siglo XVIII; andá a saber qué experimento mental trataba de hacer, que ahora Schuyler remeda. Pensar en nada, imagino, parafraseando a León Gieco. Acá está Jimmy leyendo el poema original, con su voz salivosa, o su voz medicada tal vez, sí, probablemente es eso. Si escuchan y leen a la vez, se arma la retraducción simultánea. 

A diferencia de Joubert


De tarde, acostado en la cama,
pero no “en deshabillé rosa”
en pijama rojo y una bata amarilla
–pijama de franela y bata de toalla–
y por un momento, por un tris desprendido
del momento, triunfo donde Joubert
fracasa: no pensar nada; pero
pensándolo bien, fracaso, porque no fue
con intención, ni es muy seguro que
haya habido siquiera el recorte
de un tris entre el pensamiento y
el siguiente pensamiento, que no haya habido
pensamiento entre ellos. Lo único
claro en este día sin sombra bajo
un cielo como sombra es que el primer
pensamiento fue gris, un azul-gris
áspero y brillante, un trozo de pizarra
coloreado en exceso, y el segundo fue gris
como son algunas rosas, o el pelo que se ve
que alguna vez fue rojo, un gris con el encanto
y el calor de un cuarto íntimo aunque no
exageradamente acogedor, con carpintería
de Pajou, o como el tapizado viejo, o
tu primer biplano. Tan diferente como
el día de la noche, y tan igual,
así como su conjunción  –la nada que
puede no haber sido– también fue un gris,
más cremoso, más claro, de mirada furtiva
como el cielo o un botón grande y chato
recortado de una concha marina, la cáscara
pulida de una ostra, tal vez:
sutiles días de invierno en los que el pensamiento
se hunde en presencia de una ausencia. 

29 de julio de 2011

Piacere, Natalia

Natalia Ginzburg:
mi nueva profesora de italiano


27 de julio de 2011

Vocabulario para unas lucecitas


Centellear, titilar, parpadear, relumbrar, fosforecer, reverberar, cintilar, fulgurar, chispear. 

22 de julio de 2011

Salvando las distancias

Aunque son insalvables. Quisimos tanto a Lucian. Seguiremos queriéndolo.


 Sus durmientes



Los míos

21 de julio de 2011

La más solemne actividad

Hay un poema de Emily Dickinson que me sé de memoria hace un montón de años y que
siempre me pareció tan perfecto y doloroso que nunca había intentado traducirlo. La
métrica, la rima, las palabras exactas, ésas de cuatro sílabas... para mí en este caso no da
traducirlo sin métrica y sin rima. Pero con tampoco es tan posible. En estos días en que el  
poemita volvió a revolotearme en la cabeza como un mantra, finalmente hice el intento. Me 
salió una especie de tango espeluznante. Lo tiré a la basura (lo había escrito a mano). Lo 
pongo sólo en inglés:   


The Bustle in a House
The Morning after Death
Is solemnest of industries
Enacted upon Earth --

The Sweeping Up the Heart
And putting Love away
We shall not want to use again
Until Eternity --

3 de julio de 2011

El desenlace


Y finalmente ocurrió.
OK, Justo Navarro: ganaste.
Que lo disfruten.

2 de julio de 2011

Siete ideas arbitrarias que me acompañan desde la infancia

* que las Natalias son malas o cancheritas o excesivamente seguras de sí mismas (refutada por la experiencia pero recién en los últimos años).

* que las Guadalupes son lindas y/o tienen algo de especial.

* que los Martines y los Diegos son más aptos que el resto para ser mis amigos.

* que Claudia y Marcela son nombres de maestra (cuando bien sabemos que los nombres de maestra son Marta y Susana).

* que ser zurdo es siempre un plus, es mejor que no serlo (soy).

* que las fichas negras son mejores que las blancas.

*que los números impares son mejores que los pares.

26 de junio de 2011

La vida es vella

Voy en el tren, sentada del lado de la ventanilla. La señora que está a mi lado se levanta, y ocupa su lugar el chico que iba parado leyendo. De 19 o 20 años, y el libro está encuadernado en verde oscuro, como de biblioteca. Yo me había estado preguntando qué leería con esa concentración. Así que espío de inmediato: Suave es la noche. Me recorre una oleada de satisfacción. Creo que hasta abro la boca, quiero decírselo: oia, ésa es una de mis novelas favoritas de todos los tiempos. Aunque la leí hace tantos miles de años que no recuerdo de ella más que imágenes, escenas, olores, sensaciones físicas, lugares donde la leí. ¿Ves, me digo, que no hay más que esperar que el azar te regale estos raptos de contento? Un cielo celestísimo junto a la ventanilla, el tren que avanza a la altura de las copas de los árboles, el chico leyendo Tender is the Night. Me exalto: me gustaría contárselo a Fitzgerald.

Espío otro poco. A ver si recuerdo la parte por donde va... Y leo: "El hombre velludo de la botella le dirigió la palabra al salir del agua". Frunzo un poquito el ceño. Repito un par de veces --espero que mentalmente-- la frase mientras atravesamos copas de árboles. ¿No había otra opción de traducción, me pregunto, que el veSHudo de la boteSHa? Claro que el traductor debió ser español. El veiudo de la boteia molesta menos. Pero ¿y "peludo"? ¿No podía ser? ¿Remite demasiado exclusivamente al pelo de la cabeza?
Y así hasta llegar a Retiro y hacerme la última pregunta: ¿¿¿es posible que yo sea tan pero tan hinchapelotas???

25 de junio de 2011

Retiro lo dicho

Porque sigo leyendo a Pennac, y me cae tan bien que logró recordarme, o volver a enseñarme, lo  feo y vano que es hacerse la canchera y decir sacate la pipa para la foto y cosas por el estilo. Gallita de secundaria. Pennac fue muchos años profesor de secundaria.

Y en el libro que estoy leyendo ahora, Mal de escuela, dice entre otras cosas esto que me resulta muy exacto, me hace revivir la sensación, una sensación que sin embargo nunca había logrado articular:

"Fueran cuales fueran mis terrores infantiles al acercarse un dictado --y sabe Dios que mis profesores practicaban el dictado como una razia de ricos en un barrio pobre--, siempre sentí la curiosidad de su primera lectura. Todo dictado comienza por un misterio: qué van a leerme ahora?".

A Pennac le iba muy mal en los dictados, y a mí me iba muy bien. Pero a él le dictaban, le leían, textos mágicos, y a mí en el nunca lo suficientemente vilipendiado normal 4 me dictaban cosas malignas de tan horrendas. Aun así, con cada nuevo dictado yo renovaba la ilusión. Qué me van a leer, qué es lo que estoy escribiendo casi a ciegas?

17 de junio de 2011

Creo que descubrí un nuevo amigo literario


Se trata de este muchacho Daniel Pennac que, reflexionando sobre la lectura, dice por ejemplo:

"La virtud paradójica de la lectura consiste en abstraernos del mundo para hallarle un sentido".*

Bien pensado, ¿o no?
Lo que sí, Daniel, para la foto, podrías haber dejado la pipa un minuto sobre el escritorio. Quien dice pipa dice gato.




*En Como una novela, de Editorial Norma.

14 de junio de 2011

Otro dibujito


Y otra teoría-sensación que nunca intenté explicarme o justificar con una mínima investigación etimológica: que la unión de la p con la l sirve mayormente para nombrar cosas felices. Empezando por la exPLosión liberadora que produce entre labios y paladar. El dibujo de esta unión siempre lo visualizo en cursiva, supongo que por esos dos aros, vueltas de montaña rusa, toboganes por fuera / hogar por dentro.


Pleno, plaza, placer,
pluvial, aplauso, planta,
pluma, pletórico, playa,
amplio, espléndido, plural,
plapla,
plum,
cataplum. 

8 de junio de 2011

Azar y zigzag



Que nunca falten en tu vida.
Que nunca falten en mi vida.


La z es ya un dibujo zigzagueante.
A mí me hace bien.

5 de junio de 2011

Cómo hacer cosas sin palabras

Un videíto que hice para regalarles a los chicos de Rosal, con un tema de ellos que me encanta.
"En círculos".

1 de junio de 2011

Justificada con creces...

...la falta a la clase de yoga.
Regiamente, che.



30 de mayo de 2011

I can't get no

Tengo esta dificultad (y no lo digo para hacerme la canchera, no me creo que en el fondo es algo bueno, que me diferencia, para mejor, de otros; no me creo que mi defecto es mi virtud): casi no puedo leer textos online. No puedo entrar en ellos, ni dejarlos entrarme. Me viene una ansiedad que es a la vez el miedo a que desaparezcan y el deseo de ver qué hay más abajo, más adelante, más atrás: de seguir haciendo click en lugar de detenerme sobre algo tan inamovible como un texto. 
Es muy similar a lo que me pasa con las papas fritas de McDonald's. Quiero tragarlas a velocidad para pasar a la siguiente, no siento el gusto, la textura es ilusión, solamente quiero más.

23 de mayo de 2011

Y éste es el propio Augustus


Interesting.

Un tiempo después, se "alaisecó":


¿Sí o no?


(¿"Laisequizó"?)

22 de mayo de 2011

Allá en Gales y hace tiempo

Estaba traduciendo unos artículos biográficos sobre Augustus John, y quise ver su cara, porque parece que tenía una pintusa impresionante. Tiré el anzuelo gugleador y lo primero que pesqué fue este hermoso retrato que hizo Augustus de su amigo Dylan Thomas. Se me alegró la mañana de inmediato.




Porque Dylan Thomas supo ser (supo ser!) el ídolo literario de mi adolescencia, y cómo siguen irradiando luz los ídolos de la adolescencia, no? Desde su cielo frío y cada vez más lejano -- oh, dios, basta ya. 
El primer libro que robé en mi vida fueron los poemas completos de D. T., Corregidor, Azcona Cranwell, en una feria del libro.

17 de mayo de 2011

No podría estar más de acuerdo




No es que me regodee en citar a mis hijos (al menos blóguilmente) ni que dé por hecho que los niños sólo dicen verdades y otras iluminaciones, pero la de mi hija esta mañana la celebré con sonrisa y cejas alzadas. Transcribo textualmente:


"Qué lindo es los días que no le pedís algo a alguien pero igual te lo da".

16 de mayo de 2011

Let's get together and feel all right


Ella me dio sus discos, yo le di mis libros, y el martes 31 en el CCEBA esperemos que salga algo lindo.








Mientras tanto, nos estamos divirtiendo.


(El link de "ella" lleva al video de un tema suyo que me recopa). 

11 de mayo de 2011

Grrrrrrr...

No sé si por nerd o por extra-influenciable, algunas de las "reglas" que me machacaron durante mi escolaridad quedaron inolvidablemente engrampadas en mi conciencia. Especialmente en lo relativo al lenguaje. Considerando que la mayor parte de mi escolaridad tuvo lugar durante la dictadura, a veces repaso algunos de aquellos viejos machaques para ver cuánto conllevaban de ideológico, y para terminar de sacudírmelos de encima, créase o no. Hoy, por ejemplo, volví a esta sentencia que supongo que al escolar actual le sonará surrealista: que no debe decirse (y muchísimo menos escribirse, so pena de amonestaciones) el verbo "agarrar"; porque agarrar agarran los animales, que tienen garras. ¿Acaso nosotros somos animales? Nosotros debemos decir "tomar".

Perdón, profesora, pero ¿no podríamos coger?

8 de mayo de 2011

Sin retorno

Acá en el blog puse un par de poemas de Charles Reznikoff que alguna vez traduje. Bah, más de un par. Ahora, en el número 8 de No Retornable, aparece gran parte de un poema largo, del que en el blog había puesto sólo éste. Pero más allá de este comienzo ególatra, No Retornable trae un montón de cosas buenas para leer y ver. Me encanta por ejemplo una sección que se llama "Bang bang", en la que varios artistas plásticos nos hablan de los secretos ultrasecretos, aunque seguramente nimios, que todos tenemos. Junto a mi Reznikoff hay otros poetas traducidos por poetas: Sanguinetti por Carla Bicoff y Román Luján, Oppen por Francisco Bittar y Gerardo Jorge y Claude Esteban por Julieta Lerman. Después hay un dossier muy ecléctico en torno a Barthes, un montón de cuentos de narradores cordobeses o pseudo-cordobeses, tres textos sobre cine (Sofía Coppola, Diego Lerman, los Coen), doce reseñas de libros (de los libros recientes, por ejemplo, de Martín Rodríguez y Osvaldo Aguirre), y dibujos de Octavio Garabello Borus y "comentarios o advertencias breves sobre teatro y otras artes". Bueno, che, hay de todo. Yo recién empiezo a sumergirme, pero quería ir avisándoles.

4 de mayo de 2011

No te buscaba, pero te encontré

Buscaba vocabulario sobre caza y pesca. Encontré esta acuarela de Elizabeth Bishop.


Me metí un rato en ese camarote.

(El modo moderno de trabajar: la dispersión eterna, de vez en cuando la dispersión inspiradora).

Mmmnosé


"Esa mujer tenía todo lo que a los niños les disgusta y les da miedo. Las mujeres, cuando asustan, a los niños los asustan mucho más que cualquier hombre u hombres."

Robert Aickman

2 de mayo de 2011

Pasos

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25 de abril de 2011

Un título -- algo es algo

No, es que la semana pasada soñé que estaba leyendo, o por momentos escribiendo, un libro que se llamaba "La moral de los sueños".


15 de abril de 2011

Primeros intentos

Soy sólo una estudiante de italiano; estoy en cuarto. Este poema de Sandro Penna siempre me encantó. Poder explicar ese silencio respirado que se arma bajo la luna, todas las cosas que pasan si la luna sube. Todas las cosas que se modifican. Que un silencio así tenga cadencia, que un silencio sea un canto que se va alunando, quedándose dormido. Y además ese momento raro, de intimidad y soledad al mismo tiempo, que es ver dormir al otro. Al amante, digamos, o al amado. Y estar uno lo contrario de dormido: estallando. De quietud y silencio. Puse las dos versiones: porque disfruto tipeando en italiano, y para que quien sepa me corrija. Grazie. (La luna de la foto es uruguaya, no italiana. Pero bueno.)





La luna de septiembre...

La luna de septiembre sobre el oscuro
valle adormece el canto de los campesinos.

Una cadencia insiste: casi lenta
respiración de animal, en el silencio,
zarpa el valle si la luna sube.

Otro respira aquí, dulce animal
también él silencioso. Pero un tumulto
de vida en mí repite antigua vida.

Más vivo que esto no estaré jamás.


La luna di settembre...

La luna di settembre su la buia
valle addormenta ai contadini il canto.

Una cadenza insiste: quasi lento
respiro di animale, nel silenzio,
salpa la valle se la luna sale.

Altro respira qui, dolce animale
anch'egli silenzioso. Ma un tumulto
di vita in me ripete antica vita.

Più vivo di così non sarò mai.


Sandro Penna


6 de abril de 2011

Mirándoles la cara a mis traducidos

Robert Aickman

                                                                 Michael Holroyd


¿Será un dato válido para tomar ciertas decisiones lingüísticas?

4 de abril de 2011

Las palabras se las lleva el diablo

1 de abril de 2011

Los inicios son sexis


Temprano a la mañana hay ese momento emocionante en el que cada palabra, tanto en inglés como en castellano, vibra de sonido, sentido y asociaciones; todas parecen estar diciéndome tanto! recordándome cosas... haciéndome pensar otras por primera vez... Los dos idiomas se miden y se funden, y por unos minutos todas retozamos (las palabras y yo) en una matutina orgía etimológica.

27 de marzo de 2011

Vení, mamita, que te traduzco toda

Psé, estoy un poco stalker con Lydia Davis. Pero también... fijate cómo escribe. Fijate lo que escribe. Levanten la mano los que nunca terminaron solos junto a la ventana del living a altas horas de la noche.

Distraída
El gato lloriquea en la ventana. Está queriendo entrar. Pensás que vivir con un gato y con los requerimientos de un gato te hace pensar en cosas simples, como la necesidad de un gato de entrar a la casa, y lo bueno que es eso. Pensás en esto y estás demasiado ocupada pensándolo como para dejar entrar al gato, así que te olvidás de dejarlo entrar, y sigue lloriqueando en la ventana. Ves que no dejaste entrar al gato, y pensás en lo raro que es que mientras pensabas en las necesidades del gato y lo bueno que es vivir con las necesidades básicas de un gato, no lo hacías entrar sino que seguías dejándolo lloriquear en la ventana. Después mientras pensás en esto y lo raro que es, dejás entrar al gato sin saber que lo estás dejando entrar. Ahora el gato se sube a la mesada y lloriquea porque tiene hambre. Ves que el gato tiene hambre pero no pensás en darle de comer porque estás pensando en lo raro que es que hayas dejado entrar al gato sin saberlo. Después ves que lloriquea de hambre y no le estás dando de comer, y mientras lo ves y pensás que es raro que no lo hayas oído lloriquear, le das comida al gato sin saber que se la estás dando.

Mano
Más allá de la mano que sostiene este libro que leo, veo otra mano que yace ociosa y ligeramente fuera de foco – mi mano extra.

Lo que siento
Últimamente trato de decirme que lo que siento no es muy importante. Ya lo leí en varios libros: lo que siento es importante pero no es el centro de todo. Tal vez lo entiendo, pero no me lo creo tan profundamente como para actuar en consecuencia. Me gustaría creérmelo más profundamente.
   Qué alivio podría llegar a ser. No tendría que pensar todo el tiempo en lo que siento, y tratar de controlarlo, con todas sus complicaciones y consecuencias. No tendría que tratar de sentirme mejor todo el tiempo. De hecho, si no creyera que lo que siento es tan importante, probablemente ni siquiera me sentiría tan mal, y no sería tan difícil sentirme mejor. No tendría que decir: Ay, qué mal me siento, éste es mi fin, aquí de noche en el living a oscuras, afuera la calle oscura bajo los faroles, estoy tan pero tan sola, todos los otros de la casa están dormidos, no hay consuelo en ningún lado, nadie más que yo, sola, acá abajo, nunca voy a poder calmarme como para dormir, nunca dormir, no voy a llegar hasta mañana, no voy a poder seguir, no puedo vivir, no llego ni al próximo minuto.
   Si me creyera que lo que siento no es el centro de todo sino sólo una de muchas cosas, no lo sería; sería sólo una de muchas cosas, a un costado, y yo sería capaz de ver y prestar atención a otras cosas igualmente importantes, y entonces me aliviaría un poco.
   Pero es curioso cómo uno puede ver que una idea es absolutamente cierta y correcta y aun así no creérsela tan profundamente como para actuar en consecuencia. Así que sigo comportándome como si mis sentimientos fueran el centro de todo, y esto sigue conduciéndome a terminar sola junto a la ventana del living a altas horas de la noche. Lo diferente, ahora, es que tengo esta idea: tengo la idea de que pronto ya no voy a creer que mis sentimientos son el centro de todo. Esto es un verdadero consuelo, porque si uno se empieza a desesperar, pero al mismo tiempo se dice que tal vez esa desesperación no sea tan importante, se deja de desesperar o bien se sigue desesperando pero al mismo tiempo empieza a darse cuenta de que también esa desesperación puede correrse a un costado, una entre muchas cosas.


(Ah, y encima anduve balbuceando sobre ella acá).


15 de marzo de 2011

Hace mucho que no pongo algo de Lydia

Conducta extraña
Ya ves, la culpa es de las circunstancias. En realidad no soy una persona extraña si no paro de ponerme pedacitos de Carilina en los oídos y me ato una bufanda alrededor de la cabeza: cuando vivía sola tenía todo el silencio que necesitaba.

Lydia Davis



(Traducido por impulso y por identificación directo de la página al blog a las 8 y media de la mañana, recién al tercer mate. Pero se aceptan reclamos. ¿La Carilina suena rara? Buen, era Kleenex. ¿Pero medio que últimamente acá se impuso Carilina? Estuve a punto de empezar uno de mis googleos pierdetiempo para analizar esta cuestión marketo-literaria. Por suerte algo me detuvo, una vocecita: "tenés cosas más importantes que hacer, y el tiempo y el silencio son escasos --no vivís sola--". Sí, voz, por ejemplo, escuchar el podcast de la presentación que hizo Lydia, hace unos días, en Film Forum --Nueva York-- de la película Madame Bovary, de Vincente Minnelli. La invitaron porque ella tradujo al inglés Madame Bovary. Mi amigo Mark fue y, de mi parte, le preguntó cuándo es que salen sus cuentos completos en castellano. Dijo que no sabía. Así que yo por si acaso la sigo traduciendo...).

11 de marzo de 2011

Ushuaia, 1999

En el siglo pasado, antes y después de muchas cosas, me fui unos días a Ushuaia. Nunca había ido y por ahora no volví. Fue un viaje lleno de momentos de quietud; de ésos en los que todo te atraviesa, mucho se te instala, algo te modifica. Después escribí este texto para una vieja publicación en Internet, y el texto quedó boyando, cruzó nomás el siglo y hace poco me volvió, y me gustó. Ahora que tengo blog, dijemé, aprovecho y lo pongo. Bueno, lo linkio. Es ahí donde dice "vieja publicación en Internet".


Ahí estoy, con el gorro de aviadora.