12 de diciembre de 2011

Haciéndolo durar

Cuando fui a leer a El Ateneo me regalaron unas tarjetitas para cambiar por libros que yo ya había predestinado mentalmente a Jugar el juego de las formas, de mi ídolo entre ídolos Anthony Browne. 
Es una especie de autobiografía artística. Anthony se reunió con su hijo Joe (porque no podría, explica, escribir sobre él en primera persona) y le contó muchas cosas sobre su infancia, su juventud y, en especial, su relación con cada uno de sus libros. Cómo surgieron, cómo fueron avanzando, por qué terminaron siendo como son. Señala detalles que uno (yo) ya había notado y otros que no; cuenta el detrás de escena. 
El libro está lleno de ilustraciones de los diversos libros, que me hacen ir a releer a cada rato y desear tener todos los que no tengo.
Es un libro grande y en papel ilustración, con lo cual es pesado y se me clava en la panza cuando lo leo en la cama. Le tengo que poner un almohadoncito debajo. Esto, y el olor satinado que suelta, contribuye a crear una sensación de ritual cada vez que avanzo unas páginas. Y sí, voy avanzando de a mordisquitos, porque no quiero que se me acabe la golosina.
Acá está Anthony con su libro nuevo:




A él no se le clava en la panza porque tiene apoyabrazos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Aha, habra de estos libros en la libreria? Quien te dice, tienen una seleccion grande de libros. Se lo podre pedir a MM como regalo de januca para Lulu? Mira como me incitas al consumismo.
Wanda

Tin dijo...

Siento meterme a lo loco en un post pero es que no encuentro tu/su dirección de correo electrónico para expresarte/le (ya dejo esta dicotomía y me paso al tuteo definitvamente) mi fascinación por un poema tuyo que he leído en Otra iglesia es imposible.
Mis reverencias por lo tanto, un saludo afectuoso y un enlace para tenerte siempre a mano.

Gracias

Laura Wittner dijo...

wandita,
seguro ha de haber. compren nomás y feliz jánuca. lo único que te pido: si comprás "jugar el juego de las formas" y después decidís mandarlo de paseo a otro continente como es tu costumbre, que no sea a través mío cuando vaya, que pesa como 8 kilos! (8 es un decir, claro).

Laura Wittner dijo...

tin,
tutiémonos. bienvenido/a cualquier post de por acá (vuelta a la dicotomía) y muchas gracias por lo que me decís del poema.
ahora voy a ir a ver cómo quedó. para mí es un honor estar en el blog de j.a., donde siempre leo unos poemas bárbaros.
saludos.