23 de diciembre de 2011

Escenas de la vida cotidiana I


Esto es lo que pasa cuando finalmente se tiene un día (semi) libre: lo que en la mente se había concretado hace 6 meses de pronto aparece en el mundo tangible. Qué hacer sino apurarse a colgarlo, postearlo, twittearlo y so on, no?

(Es para ver así en chiquitito, lo puse en muy baja resolución porque si no tardo un día en subirlo).


12 de diciembre de 2011

Haciéndolo durar

Cuando fui a leer a El Ateneo me regalaron unas tarjetitas para cambiar por libros que yo ya había predestinado mentalmente a Jugar el juego de las formas, de mi ídolo entre ídolos Anthony Browne. 
Es una especie de autobiografía artística. Anthony se reunió con su hijo Joe (porque no podría, explica, escribir sobre él en primera persona) y le contó muchas cosas sobre su infancia, su juventud y, en especial, su relación con cada uno de sus libros. Cómo surgieron, cómo fueron avanzando, por qué terminaron siendo como son. Señala detalles que uno (yo) ya había notado y otros que no; cuenta el detrás de escena. 
El libro está lleno de ilustraciones de los diversos libros, que me hacen ir a releer a cada rato y desear tener todos los que no tengo.
Es un libro grande y en papel ilustración, con lo cual es pesado y se me clava en la panza cuando lo leo en la cama. Le tengo que poner un almohadoncito debajo. Esto, y el olor satinado que suelta, contribuye a crear una sensación de ritual cada vez que avanzo unas páginas. Y sí, voy avanzando de a mordisquitos, porque no quiero que se me acabe la golosina.
Acá está Anthony con su libro nuevo:




A él no se le clava en la panza porque tiene apoyabrazos.

1 de diciembre de 2011

Otras dos que me gustan

De David Markson:

"La definición de escritor de Thomas Mann. Alguien para quien escribir es más difícil que para otra gente".


"Un oficial de la Wehrmacht en el estudio de Picasso durante la ocupación de París, en referencia a una foto del Guernica: ¿Usted hizo esto?
A lo cual Picasso: No, lo hizo usted."


Muchos libros nuevos

Presenta Gog y Magog el miércoles que viene. Entre ellos el mío. Acá abajo el volante (¿vieron que "flyer" y "volante"  son la misma palabra? Ah, ¿ya se habían dado cuenta? Yo no sé si me había dado cuenta y me olvidé o si recién ahora me di cuenta. Me pasa mucho eso, últimamente.).


30 de noviembre de 2011

Nuevecito


(Tanto que todavía no lo tuve en mis manos).
La foto es de Luciana Betesh.
La edición, de Gog y Magog.

23 de noviembre de 2011

Chucherías


21 de noviembre de 2011

Que West, que East y que patatín y que patatán



Las direcciones neoyorquinas siempre me resultan un obstáculo para traducir.
Ni hablar si es poesía.
Hoy por suerte no es.

17 de noviembre de 2011

Me encanta el título


que le puso la Bestia Equilátera al libro de Michael Holroyd que traduje hace unos meses. Un buen epígrafe podría haber sido (aunque en contexto no tiene nada que ver) la primera oración de Jardín junto al mar de Mercé Rododera:


"A mí siempre me ha gustado saber las cosas que le ocurren a la gente, y no es que sea metomentodo..."

Le encanta a Holroyd saber las cosas que le pasan a la gente, sí que es un metomentodo -- bueno, un metesentodo (¿acento?) -- y encima le sale bárbaro escribirlo. 


Este libro tiene muchos artículos (seleccionados, cuándo no, por Matías Serra Bradford): en algunos se escriben vidas, en otros se escribe sobre cómo se escribió cierta vida y en otros, más teóricos, se escribe sobre escribir vidas en general: cómo, para qué, es bueno o malo, mejor que, peor que. Y es un libro que te hace desear: desear leer a todos esos escritores de los que se cuentan cosas, y de cuyas novelas se comentan partes que, al menos en palabras de Holroyd, te hacen pensar que fueron escritas para vos, y cómo que todavía no las descubriste, y si sí las conocías, cómo que no las volviste a leer en los últimos años.


Y además, ¿no está buena la tapa?

14 de noviembre de 2011

Hasta acá entiendo el funcionamiento de las cosas



El resto es magia.

9 de noviembre de 2011

Un brillito biográfico: To begin at the beginning



Cuando era young and easy under the apple boughs y limpiaba mi casa los sábados a la mañana o hasta, a veces, los sábados a la noche, lo hacía musicalizada por extremos así: I'm Free en versión de los Soup Dragons o Dylan recitando bajo su bosque lácteo, que tenía en cassette.


Ay, qué adolescente cool, gestualizando con la escoba al ritmo del subeybaja enunciativo de su ídolo de bucle en la frente.


Hoy volví a escuchar ese comienzo después de tantos años.